SentÃa alergia cada vez que mi novia se me acercaba. No querÃa perderla, porque era una gran mujer. Barajé varios remedios, y opté por acudir al otorrino para que me extirpara la nariz. Sin embargo, una vez concluida la operación, advertà que no podÃa respirar bien. Se habÃan acabado los estornudos, pero pronto me di cuenta del error. Era un problema importante, dadas mis aficiones deportivas. Sin una respiración profunda, no hay nada que hacer. Me habÃa inscrito en la San Silvestre Salmantina y era vital tener resuello. Tras mucho pensarlo, y sintiéndolo una barbaridad, decidà volver al otorrino a recuperar mi nariz. DescubrÃ, con inmenso gozo, que el problema eran unas vegetaciones. Desaparecieron tras la nueva intervención. La alegrÃa de mi novia era tan grande como la mÃa. Sobre todo cuando gané la competición y lo celebramos juntos sin un solo achÃs.